Psicología y Navidad: 8 regalos para hacerse a uno mismo que pueden servir como propósitos de Año Nuevo.

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La Navidad y el cambio de año son épocas especiales para los regalos. Hoy, aprovechando las fiestas te ofrezco una serie de regalos para que te hagas a ti mismo, que bien pueden servirte también como propósitos para año nuevo, que no te costarán dinero, y que pueden ser muy beneficiosos para nuestra salud psicológica. Algunos pueden parecer poco útiles, pero son pequeños cambios que a la larga van a generarnos numerosas cosas positivas. Todo suma para, PrecisaMENTE, trabajar en beneficio de nuestra salud mental.

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Propósitos de año nuevo que deberías tener en cuenta.

Caminar

Es bien conocido el beneficio que aporta el ejercicio a la salud mental. Hacer un mínimo de ejercicio puede reducir tus niveles de estrés, mejorar tu autoestima, tu memoria y prevenir el deterioro cognitivo, o incluso puede mejorar tus habilidades sociales. Por tanto, hagas o no hagas ejercicio, especialmente si no lo haces, una actividad simple como ir a más sitios caminando puede ayudarte de mil maneras. Por un lado, te elimina los elementos estresantes de la conducción, mientras que a la vez te genera más tiempo para ti mismo, tiempo que puedes utilizar para la reflexión, para organizar tus cosas mentalmente, o simplemente para calmarte. Y si no caminas en soledad, te ofrece un tiempo precioso para una buena conversación. Así que a caminar más, siempre que se pueda.

Comunicar mejor.

Ya hemos hablado alguna vez de cuidar de la comunicación, incluso hemos comentado sobre la comunicación violenta. Tu salud emocional puede beneficiarse mucho de empezar a cuidar una buena comunicación, especialmente de manera indirecta. Medir un poco más el cómo decimos lo que queremos decir, teniendo en cuenta el impacto del mensaje en el receptor, provoca indirectamente más bienestar en quien recibe la información y esto ayuda a reducir los malos entendidos y las discusiones, con lo que, con el tiempo, ese receptor poco a poco estará más confiado en las comunicaciones contigo, con lo que habrás trabajado para reducir tu estrés y tus niveles de ansiedad, al tiempo que habrás mejorado tus redes sociales. Este simple hecho puede dar muchos puntos a tu bienestar psicológico.

Ejercitar la empatía.

Aprender a entender las emociones de los demás, aprender a ser más empático/a, y a entender con empatía las situaciones y los sentimientos de los demás, contribuye, al igual que esa comunicación de la que hablábamos antes, a evitar malos entendidos, y eso reducirá tus discusiones con las personas que te rodean, y por tanto, te hará sentirte mejor. Poco a poco, a medida que ejercites tu empatía, tu mente empezará a hacerlo de forma automática y aprenderás a ponerte en la situación de las otras personas y a entender por qué la gente reacciona como reacciona, con lo que tu entendimiento sobre las emociones de tu entorno, y de las tuyas propias, irá mejorando poco a poco. Y al igual que con la comunicación, ser más empático repercute en quienes te rodean, y los beneficios de la empatía se retornan mejorando tu entorno, tus relaciones, y por tanto, tu bienestar y tu salud emocional.

Cuestionarse las cosas.

Acostúmbrate a cuestionarte las cosas. Y no sólo hablo de cuestionar las teorías sobre la extinción de los dinosaurios. Aprende a cuestionar lo que pasa a tu alrededor. Muchas veces, ante un comentario, o una reacción, nuestro cerebro interpreta que cierta persona ha hecho algo “mal”, por cierta razón, y que por tanto es una mala persona. Pero puede que seamos nosotros quienes hayamos interpretado ese algo “mal” y esa razón que le ha llevado a actuar mal. Sin embargo, puede que al interpretar así, estemos ignorando otras muchas posibilidades que pueden explicar el hecho en sí, entre las que se incluye algún otro elemento externo, cosas que se escapan a nuestro control, algún despiste, o el azar. Seguro que a todos nos ha pasado, incluso puede que después nos enteremos de la razón real y cambie nuestra percepción. Por tanto, un buen autorregalo puede ser empezar que cuando interpretemos algo de alguien que nos hace daño, empezar a preguntar ¿Es esa la única explicación?

Sonreír y sonreírse.

Sonríe a la gente, y sonríete a ti. Sonreír a las personas y ser simpático con ellas puede aportarnos beneficios que se han apreciado en multitud de estudios en diversos ámbitos, y es un ejercicio fácil, así que…

Conviene, aunque sea “por puro egoísmo” sonreír a las personas.

Pero, como además, tú eres una persona también, sonríete. Ponte frente al espejo, como hemos visto en muchas películas, lánzate algunos comentarios positivos, súbete el ánimo y sonríete a ti mismo/a. Puede parecer una tontería, pero mientras una parte de tu cerebro está trabajando para lanzar el mensaje y sonreír, otra parte de tu cerebro está interpretando que alguien le está sonriendo, y ciertas neuronas especializadas recogen esa información y la contagian al resto, al igual que sonreímos cuando vemos a alguien sonreír. Así que, cada mañana, regálate unas sonrisas y unos comentarios positivos, y a comerte el mundo.

Aprender a relajarse.

Ahora vivimos en un mundo que corre que se las pela, a un ritmo agotador. Montones de actividades, trabajo y mil cosas, y cuando se acaba la actividad, la mente sigue. Es agotador y estresante. Un buen autorregalo, y un buen propósito para el año que entra quizás sería aprender a relajarse un poco, aunque sea sólo durante unos minutos en los momentos de más carga, o al final del día. Hay montones de técnicas de relajación que pueden ser útiles para ello, aunque una muy buena puede ser simplemente pararse a “escuchar el silencio”. Y si lo intentas y no eres capaz de conseguir el estado de relajación que buscas, siempre puedes acudir a un profesional para que te enseñe ciertas pautas para ello. La psicología tiene mucho que decir aquí.

Aceptar las cosas buenas, pero también las malas.

En el mundo y en la vida hay multitud de cosas buenas y malas, que no podemos cambiar. Eso lo sabe todo el mundo. Sin embargo, muchas veces olvidamos esa distribución natural, porque a todo el mundo le gustan las cosas buenas, y le disgustan las cosas malas. Esto hace que nos esforcemos mucho en la búsqueda de la felicidad, tanto que esos esfuerzos, que muchas veces incluyen algún fracaso, se convierten en una pesadilla. La búsqueda eterna de la felicidad, paradójicamente, hace a la gente infeliz. En lugar de eso, te propongo que seas feliz cuando tengas que serlo, que disfrutes de las cosas buenas, y que las busques, pero que lo hagas teniendo en cuenta que la felicidad no es la única vía posible, que también pasan cosas malas, que no podemos evitar, y que forman parte de la vida. Las viviremos y seguiremos adelante. Pero hazlo, teniendo en cuenta que esto es una carrera a largo plazo, que la vida es larga, con lo que, con el tiempo, esas cosas malas pueden parecer más tolerables, menos eternas, y aquí comienza el beneficio. Esto es una explicación bastante resumida, pero creo que la idea se ha quedado clara. Y si necesitas ayuda para ello, cuenta conmigo.

Cambiar lo que no nos guste.

Estamos al final del año, es buen momento para hacer balances. En enero, vienen los nuevos propósitos. El inglés y el gimnasio son los reyes de los propósitos para el año nuevo. Pero de la misma manera, te puedes plantear otros muchos propósitos menos tangibles que también pueden mejorar tu salud, en este caso tu salud mental. Los escritos aquí, además de autorregalos para navidad, pueden servir como propósitos de año nuevo. Pero no debemos quedarnos en esto, habrá muchos más. Quererse más, ser menos material, retomar aquellas relaciones que se han ido enfriando con el tiempo, hacerse algún premio o autorregalo de vez en cuando, o dejar de descuidar la salud emocional y mental, pueden ser buenos cambios a realizar. En definitiva, como con esos propósitos de año nuevo, el objetivo es identificar aquello que no te guste, y esforzarse hasta cambiarlo. Esto es una buena meta terapéutica.

Ya sabes. Regálate algo a ti mismo/a. Si no sabes qué, aquí tienes una lista de ideas. Si ya lo has hecho, utiliza este artículo para llenar tu lista de propósitos para año nuevo con algunas ideas distintas a las convencionales. Y si para ello, crees que necesitas ayuda, no dudes en contactar con PrecisaMENTE, espacio de atención psicológica.

Feliz navidad para todos. Y si no nos volvemos a ver hasta entonces, feliz año nuevo.

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1 comentario en «Psicología y Navidad: 8 regalos para hacerse a uno mismo que pueden servir como propósitos de Año Nuevo.»

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